Es el titulo de un gran álbum de Supertramp (Editado en 1975), pero viene al pelo con la que esta cayendo, eso que antes se negaba y ahora esta todos los días en televisión, radio, prensa y en las conversaciones de cualquier lugar.

Todos hemos oído de la gravedad de la situación actual, de cómo empieza esto allá en los Estados Unidos de América (las subprime), de la cantidad de miles de millones que los estados ponen para que el sistema financiero no se colapse (De poco esta sirviendo), de las reuniones de jefes de estado que dicen estar muy preocupados, los mismos que dejaron generar el problema ahora forman porte de la solución.

¿Alguien sabe donde estamos? La aplicación práctica de la crisis si que la estamos percibiendo, dos ejemplos: Ya tenemos personas cercanas que se quedan sin trabajo y somos conscientes de que los bancos ya no “prestan” el dinero con la facilidad de antaño. Vale, nos quedamos con esto, pero…

¿Alguien sabe a donde vamos? Esto ya es más complicado, ni siquiera los grandes expertos se ponen de acuerdo. Los políticos organizan cumbres para buscar soluciones (Cumbre de Washington 15/NOV/2008) y algunos andaban buscando silla, en tres horas solucionaran el mundo, como hacemos todos los días en la tertulia de la sobremesa con los compañeros de trabajo. Nadie tiene una idea exacta de lo que puede pasar; más bien parece que temen no poder controlar las consecuencias de todo esto.

Estamos ante situaciones que son más bien paradójicas. El primer país en la defensa del capitalismo liberal (EEUU) esta comprando bancos con el objetivo de salvarlos. Los líderes mundiales están lanzando mensajes de tranquilidad y premisas de que todo lo que hasta ahora era un mundo de crecimiento continuo, lleno de virtudes, fabuloso, sobre el que se asentaba occidente, resulta que ahora es el germen de todos los males y lo tienen que cambiar, lo tienen que regular.

¿Y si los ciudadanos no se creen nada? Supongamos que el miedo de los lideres esta en que la sociedad no les crea y que decidan ir por libre. Que decidan entrar en una espiral que podríamos describir como: “crear sus propias reglas, regularse ellos, pasar de políticos, bancos y demás usureros”, que lleva a la mayoría a no pagar sus impuestos, sacar sus ahorros de los bancos, no acudir a su trabajo, no pagar sus prestamos, no consumir más que lo justo para subsistir, y así hasta colapsar el maravilloso sistema que hemos construido en las últimas décadas. ¿Te imaginas esta situación? Esto si seria una crisis.