Hace no mucho tiempo la sociedad en la que vivíamos se movía en torno a lo grande, lo ostentoso y lo caro. Las casas, las empresas, los coches, los centros comerciales… todo debía ser grande y en muchas ocasiones caro, porque esto denotaba a su vez calidad, duración, garantía, prestigio social. Hasta el embalaje de un teléfono móvil podía ser diez veces mayor que el propio teléfono, cuando buscábamos que los teléfonos fuesen cada vez más pequeños ¿¡Absurdo!? ¿Sostenible?
La economía de occidente basada en estos valores se ha tambaleado, bueno digamos que sigue moviéndose. Como consecuencia: ¿Pueden ahora cambiar estos valores? Algunos ya se están apuntando a esta teoría, los sociólogos interpretan que esta sociedad castigada por una crisis brutal, tenderá hacia las cosas sencillas, lo pequeño, lo accesible, lo próximo.
La falta de recursos (muchas personas en el paro) y las malas perspectivas de futuro pueden hacer que se tienda hacia ese cambio de valores, la necesidad fuerza la situación. ¿Ya no apreciaremos tanto lo grande, lo caro, lo prestigioso? ¿Volverán las tiendas de barrio, los supermercados más pequeños? ¿Podremos comprar en formatos y cantidades menores?
En el mundo de la gestión de personas en las empresas (los antiguos RRHH) ¿Podemos hacernos el mismo planteamiento? Si lo hacemos tendremos que hablar de sistemas más próximos, más cercanos, más participativos. Deberemos considerar que:
1. La única opción de futuro será que los antiguos departamentos de RRHH se diluyan en la línea de producción, dejando solo el apoyo de los especialistas que no tomaran decisiones.
2. Se primaran los valores de comunicación, transparencia y honestidad, sin perder de vista que los empleados quieran participar, aprender y compartir de forma abierta y libre.
3. Las organizaciones deberán achatarse, los niveles de supervisión o dirección deberán ceder su protagonismo, sin que ello signifique su desaparición, solo su transformación en liderazgos compartidos y facilitadores.
¿Alguien cree que estamos preparados? ¿Qué opinas?