En el mundo de la empresa se habla muy a menudo de motivación y asociado a la motivación esta la delegación. Parece ser que podemos conseguir avances importantes en motivación si somos capaces de delegar. Pero de forma inmediata surge la pregunta: ¿Sabemos delegar?
Hay personas que tienen más facilidad para dejar que otro haga cosas bajo supervisión mínima, pero sin dejar de tener la responsabilidad del resultado. Otras sin embargo son incapaces de dejar que sus colaboradores hagan algo de forma más o menos autónoma, por la simple razón de no perder el control. Bien, tenemos pues al menos dos tipos de personas, que se enfrentan a la delegación con aptitudes diferentes. En este punto nos hacemos la reflexión de que la pregunta adecuada seria: ¿Quiero delegar?
El Clot
Una razón muy importante para que la delegación pueda influir en la motivación de una persona, es que esta se sienta participe y “protagonista” de la que hace, esto según muchos hace que las personas se desarrollen, aprendan, ofrezcan alternativas, descubran que pueden hacer y hasta donde pueden llegar.
Un colaborador de un equipo que desarrolla de forma eficiente las tareas que en él se han delegado, puede crecer día a día y sentirse poco a poco capaz de publicar su propia opinión, y no solo esto, sino desarrollar su trabajo bajo la influencia de su opinión y no de la de su “jefe”, que es quien delego en él. !!Atención¡¡ ¿Puedo permitir que alguien haga algo con criterios diferentes a los míos? Aunque el resultado sea el mismo (o algunas veces mejor)
Tienes poder y miedo de que otros vean tus posibles debilidades, no usas tu inteligencia emocional, no usas tus sentimientos, no confías en los que pueden ayudarte… solo ves amenazas. No quieres delegar.

¿Cuál es tu opinión? ¿Sabe delegar tu jefe?