Todos pensamos que trabajar en equipo es algo sencillo y que se resume en la mayoría de las ocasiones en compartir espacio, medios y alguna que otra reunión. Nada más lejos de la realidad, bueno, al menos si estamos en un entorno donde usamos herramientas 2.0 (Redes Sociales), aquí debemos hablar más de “sentir equipo” que de “hacer equipo”.
Hay muchas clases de equipos, dependiendo del objetivo que tengan, pero hay algo que les es común y fundamental en su funcionamiento, se trata de los “sentimientos del equipo”. Qué no son la suma de los sentimientos de las personas que los componen, son sentimientos propios como equipo, entre ellos el sentimiento de pertenencia. Más aún, si los miembros del equipo se encuentran en diferentes ubicaciones geográficas y se comunican usando las herramientas del Social Media.
El truco en la construcción de equipos y sobre todo, para que lleguen a ser algo más que un grupo de personas que trabajan juntas es: Gestionar los sentimientos de todos sus miembros, para que cuando el equipo empiece a construir y emitir los suyos no invada la parte personal de cada uno, y si lo hace sea de forma consciente, con un objetivo, motivar.
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Cuando seamos capaces de pertenecer a un grupo de personas que trabajan juntas, que se respeten emocionalmente y a su vez tengan sentimientos comunes, estaremos trabajando en equipo. Además deberá existir un líder que sea capaz de ordenar las emociones, ese será su rol. Los equipos se sienten, tienen sentimientos. No alineamos personas, alineamos sentimientos para hacer equipos que funcionen con una simple mirada, bueno con un simple Tweet.

Para esto es necesario ocuparnos de los sentimientos y/o emociones de las personas que forman el equipo. Está claro que no es tarea sencilla, pero si minimizamos el rozamiento entre los sentimientos de cada uno y los que crea el equipo, podremos avanzar mucho en el éxito de ese colectivo.
Esta teoría esta próxima a la “Teoría de las inteligencias múltiples”desarrollada por Howard Gardner, que aplicada a los equipos de trabajo diría algo así como que el equipo no posee una única inteligencia, sino una diversidad de inteligencias que marcaran las potencialidades del equipo. Estas inteligencias trabajan juntas (sentido de equipo), pero son entidades semi-autónomas (cada uno de los miembros del equipo).
Si queremos prevenir el fracaso de un equipo de trabajo deberemos asimilar que cada uno de los individuos que lo forman aportan al grupo su parte de inteligencia, sentimiento y emoción, en definitiva su forma o perspectiva de ver la vida y por tanto de afrontar los objetivos a conseguir. Si evitamos anular gran parte de estas formas de ser y sentir, pero a la vez somos capaces de crear otra forma de ser independiente (el equipo como tal), que respete todas ellas, tendremos un equipo con una salud de hierro.

Solo necesitará un Tweet para funcionar, estén donde estén sus miembros ¿Lo tienes?