Podemos afirmar que te la juegas en el momento de la entrevista, puede ser una de las situaciones más decisivas en un proceso de reclutamiento y sin duda merece que la prepares, que no improvises, que no pienses que por ser tu quien eres ya lo tienes resuelto: ¡¡Pues no!!

Foto by @xsalas

Mira, vamos a describir los cuatro síndromes del entrevistado, es posible que alguno de ellos te sea familiar.


  • Síndrome del “Que listo soy”. Pretendes demostrar al entrevistador que sabes más que él de su empresa… responde solo si te pregunta.
  • Síndrome del “Campechano extremo”. No pienses que el entrevistador es tu amigo y el lugar tu casa… muéstrate cercano, pero no encima.
  • Síndrome del “Me pongo encima de la mesa”. No invadas la intimidad del entrevistador, déjale espacio…, relájate en la silla, siéntate cómodo, pero haz que los demás se sientan cómodos.
  • Síndrome del “Te cuento mi vida”. No le cuentes al entrevistador toda tu vida, es posible que en ese momento no le interese… pasa de los detalles privados.
La entrevista es el punto donde normalmente llagarás si tienes alguna probabilidad de ser seleccionado para el puesto de trabajo que se ofrece. Tomemos nota de algunos de estos comentarios:

  • Prepara la entrevista, conoce la empresa que te puede contratar.
  • Se firme y cordial en el saludo de inicio y espera que te indiquen donde sentarte.
  • Mira al entrevistador, no distraigas demasiado la atención en otros puntos del lugar, que tu mirada sea una prolongación de tus palabras.
  • Presta atención a las preguntas.
  • Cuida tu imagen.

Hay tres factores que debemos tener en cuenta a la hora de preparar una entrevista:

  • Cuál es la cultura de la empresa en la que aspiras a trabajar.
  • Que puesto de trabajo te están ofreciendo.
  • Como eres tú.