Frase maravillosa esta del título, además: ¿Quién no lo intenta todos los días? ¿Qué empresa presume de no cuidar a sus empleados? ¿Quién no cree que las personas son lo más valioso de una organización?
Pues será que no. En estos tiempos hablamos de valor del empleado, de la comunicación, de la gestión de emociones, de los nuevos estilos de liderazgo y de muchos más retos en la gestión de las empresas, que para muchos quedan muy lejos aún.
“Mini-jobs”, trabajo precario, salarios bajo mínimos y muy lejos de ser dignos, tiempos de acceso al mercado laboral para los jóvenes muy altos, que hacen de ellos combustible para el trabajo “basura” en la empresa “basura”. Discriminación de los profesionales “sénior” por ser “mayores”, que hace de ellos personas olvidadas y oxidadas, que se reincorporarán al mercado laboral con escasa o nula “dignidad profesional”.

Y para que este post no sea un panegírico de las consecuencias de la crisis, como lo que construye no es la lamentación sino la acción, pasaremos a ella.

¿Qué puede hacer cualquier empresa para respetar a sus trabajadores?

Cualquiera es cualquiera. No necesariamente debemos ser una multinacional de éxito con salones de juego y guarderías, donde se supone que hay posibilidades de desarrollar cualquier cosa por descabellada que sea. No necesitamos invertir miles de euros, solo creer de verdad que las personas que te rodean son lo más importante y que sin ellas tu negocio sería un fracaso.
Solo necesitamos hacer 4 cosas básicas y sobre todo interiorizarlas en la organización para que pasen a integrarse en el ADN (valores?) de la empresa.

  • Pon dignidad a tus procesos de selección. Es la primera y por orden riguroso no se puede cambiar de esta posición. Respeta a los candidatos, porqué como mal menor uno/a de ellos/as será tu futuro empleado. Para ello no es necesario poner alfombras rojas para las entrevistas u ofrecer café, en ocasiones bastaría con ser puntual. Algo más sencillo: Crea un proceso de selección digno que esté al nivel de las personas que acudan y de la empresa que lo realiza. Valora tu mismo la posición que quieres cubrir, porque: Si tu no lo haces… ¿Cómo considerará el candidat@ el puesto a cubrir. 
  • Pide ayuda a tu equipo.Nada más eficaz para el desarrollo del trabajo que la implicación de todos, y nada más rápido para conseguirlo que el sentido de la utilidad… que se desarrolla de forma exponencial cuando alguien te pide ayuda y tu eres capaz de resolver y colaborar. Sentido de la pertenencia a un grupo que te necesita, en el que puedes ser útil. Una reflexión: Si solo tu decides, si solo tu ejecutas, si tu solo eres capaz de resolverlo todo… ¿Para que quieres empleados? Construye robots. 
  • Construye la cultura del reflejo. Cuando los empleados te miren deben ver reflejado en ti lo que la empresa les pide a ellos. No exijas nada que tu no seas capaz de hacer. Sé coherente con lo que dices y haces, sobre todo predica con el ejemplo. Nadie se puede sentir respetado cuando a su alrededor nadie se respeta. 
  • Trabaja como un entrenador. No hagas de “iluminadosabesquiensoyyo”. Entrenar es enseñar, acompañar, ayudar en los momentos difíciles, permitir los errores y aprender de los éxitos, celébralos. Permite que tu gente crezca, pon los medios, si ellos son cada vez más grandes tu no serás más pequeño, serás la suma de las grandezas que te acompañen. Así que no permitas que se vayan, deja la libertad necesaria y suficiente para que el talento y la creatividad sean compañeros de viaje en tu proyecto.
¿Te parece complicado? A mi no. Creo que estas 4 cosas escritas antes no son más que el fruto del sentido común unidos a la experiencia del funcionamiento de equipos. Son enfoques sencillos que no requieren inversión, solo creérselo.
¿Te atreves a cambiar?
Sean felices ahí afuera!!