“Se dueño de tu futuro profesional como lo pretendes ser del personal”


¿Por qué miramos hacia dentro? Llevamos toda la vida atando nuestra vida profesional a un proyecto, no importa si es de otro, compartido o propio. Eso está muy bien, al menos así nos hemos educado, ya que nos asegura unos ingresos que permiten –supuestamente– que nuestra vida personal se desarrolle sin sobresaltos y con una cierta estabilidad.

Perseguimos la felicidad personal, con la seguridad que nos debe proporcionar el mundo profesional.

¿Qué pasa cuando esto se rompe? Cuando estos proyectos terminan, por el motivo que sea: fracaso, despido, ruptura, agotamiento… o el malogrado cambio “para mejorar” que tiene los mismos orígenes nombrados antes, pero con connotaciones positivas –al menos como autocomplacencia-.  
Lo que ocurre es que nos quedamos desorientados, atrapados en el pasado, incluso al principio sin rumbo, porque este nos lo dieron siempre otros, los que nos pagaban, bien fuesen empresarios o clientes, no importa.
¿Y si miramos hacia fuera? Este será… es el planteamiento –ya no de futuro, más bien de presente– que debe hacer cualquier profesional de cualquier sector y de cualquier nivel o edad, no importa nada la condición o el sexo, y si se usa algo de esto será una mera excusa.
¿Cómo es eso de mirar hacia fuera? Pues es como que sigues siendo fiel a tu proyecto profesional –al que tengas-, trabajando duro, pero siendo honesto contigo mismo. Me explico, cuando desempeñamos un trabajo solemos usar nuestros conocimientos y los que vamos adquiriendo durante su desarrollo, que tomamos de diferentes fuentes: Compañeros, cursos, lecturas, vídeos, vida… y los proyectamos hacia dentro de la empresao proyecto-, sin darnos cuenta de que solo allí están siendo apreciados –o despreciados- y conocidos. En todo caso siendo honesto con el proyecto, como debe ser.

Ahora mira por un momento a tu alrededor, observa fuera de tu mundo actual que importancia tiene lo que sabes, como puede proyectarse tu sombra por delante de otros profesionales –¿futuros colegas?– y pon el sol detrás de ti. Haz que más personas conozcan lo que conoces, comparte y proyecta tu perfil profesional hacia fuera. No pienses que tu buen hacer –ahora– será aval suficiente en tu próximo proyecto, solo es necesario.
¿Cómo podemos hacer esto? Pues no hay formulas mágicas, ni recetas universales, lo más parecido a una idea similar es el desarrollo de tu “Marca personal”, pero para aquellos que vean en este buen concepto un problema más que un aliado, se pueden poner en práctica las claves del Exo-Empleado.

  • Clarifica lo que deseas y pídeselo, alto y claro, al mundo. No solo a tu entorno. Cuenta a los demás que puedes hacer por ellos. Algún día les puede interesar. Además, si sabes lo que quieres… ¿Por qué te pasas el día mirando al vecino?
  • Se honesto, con tu proyecto y con tu futuro. No pretendas quedar bien con todos, aprende a decir No. Que tus acciones confirmen tus valores.
  • Muestra una actitud flexible y positiva. No olvides la comunicación no verbal, no todos escuchan de forma activa.
  • Aprende, aprende, aprende… ser curioso es vital.
  • Comparte, comparte, comparte… no te preocupes por si los demás sabrán más, sino por aprender cada día para ser mejor y volver a compartir.
  • Agradece, agradece, agradece… los demás tienen sentimientos. Cultiva tu inteligencia emocional.
  • Cuida tu salud, leer y hacer ejercicio no es de cobardes.
  • Mantén contacto continuo con el mundo, no puedes estar cansado todos los días.
  • Disfruta del camino, debes tener objetivos, pero no los repases cada cinco minutos.
  • Piensa de una vez por todas que tus vidas personal y profesional tienen fronteras permeables. Concilia.
Así que si quieres tener nuevos propósitos para el 2016… aquí tienes 10.

¿Te atreves a cambiar? #Feliz2016