En los tiempos que corren, es posible que algunos candidatos tengan más tablas y experiencia que muchos de los entrevistadores, es posible que se produzca una sensación de inferioridad inversa. Algo así como un “agujero negro” para el entrevistador, que ve mermadas sus fuerzas y saca de su chistera artimañas poco ortodoxas para salir airoso del trance. En ocasiones, el mero hecho de ser entrevistador te impone de un manto de dignidad y superioridad que no tendría en otras circunstancias.
 
Debemos tener en cuenta la influencia de la primera percepción que tenemos de una persona, esa consideración inicial que hace que nos inclinemos a fijar nuestra atención hacia el lado favorable de una persona, intentando confirmar con nuestra evaluación las características de una persona como positivas. De la misma forma que si esa percepción es negativa, nuestro comportamiento no hará más que inclinar nuestra evaluación hacia el lado desfavorable del entrevistado. Ya sabéis que al primer comportamiento se le conoce como efecto “Halo” y al segundo como efecto “Horn”.
 
Si eres entrevistador, o te ha tocado interpretar ese papel, lee con atención las siguientes definiciaones, por si podrías verte reflejado en alguna de ellos. Si por el contrario estás buscando trabajo y has tenido la oportunidad de ser entrevistado, seguro que os viene a la mente un personaje que en un lugar de la mancha… intentó hacer una entrevista y lo podríais encuadrar en.
  • Síndrome del autómata. El entrevistador que tiene un guión perfectamente estudiado y que no se sale de él. No le da la oportunidad al candidato de realizar ninguna pregunta y cuando alguno le pregunta algo muchas veces no sabe ni cómo responder. Propuesto por Víctor Candel.
  • Síndrome del ocupado. Entrevistador que a la vez que realiza la entrevista manda correos electrónicos, habla por teléfono, lee otros papeles… Propuesto por Víctor Candel.
  • Síndrome del “Brown”. Entrevistador por “casualidad”. Aquel al que su responsable de departamento le ha puesto en la terrible situación de seleccionar a la nueva incorporación de la empresa, y sin tener los conocimientos necesarios, ni la responsabilidad, se ve envuelto en un proceso de selección. Vaya marrón. Propuesto por Gontzal Fernandez
  • Síndrome del “rencoroso”. Se da cuando quien te hace la entrevista además es el propietario del establecimiento y te habla de lo mucho que costaba encontrar antes del “Boom” mano de obra para su sector así como los problemas que tenía con la gente contratada y el listón tan bajo que tenía que poner. Luego adoptan una mirada altiva y si al fin puedes trabajar para ellos, dan rienda suelta a su más ortodoxo “Apertheid”. Aportado por Santiago Lopez Frutos.
  • Síndrome del “Con una mirada suficiente”. Entrevistador intuitivo. Solo con la primera impresión ya tengo suficiente, no quiero saber mucho más, solo con verte ya te conozco. Las entrevistas son cortas.
  • Síndrome del “Qué listo soy”.  Entrevistador auto suficiente  que no requiere de la presencia de ningún otro ser, solo habla él. En la mayoría de las ocasiones habla de la empresa, el máximo nivel se da en aquellos que además hablan de ellos mismos. 
  • Síndrome del “Lo sé todo de ti”. Entrevistador que dice saber todo del entrevistado, por lo que se dedica a preguntar obviedades, no permitiendo la expresión correcta del entrevistado.
  • Síndrome del “Tú no sabes nada”. Estos no conocen las redes sociales. Creen que para el entrevistado, acaban de aterrizar con su platillo volante para hacer la entrevista. Salen de la sala igual que entraron, sin enterarse.
Está claro que no todos los profesionales de RRHH son así, que la mayoría de ellos son excelentes entrevistadores que preparan concienzudamente su trabajo y prestan la atención adecuada a cada persona que es entrevistada, porque consideran la importancia que tiene para ellos.
No obstante, si alguna vez te encuentras con alguna de estas características en una entrevista, no te preocupes, tus posibilidades de éxito son las mismas, su comportamiento es constante para todos los candidatos.
Suerte, ya sabes que el éxito de tus entrevistas reside en que hagas sentir al entrevistador como ganador de la contienda, su ego hace el resto.