¿Estamos instalados en el caos? Todo parece ir muy deprisa. La información se acumula exponencialmente y no somos capaces de procesar todo lo que nos llega. Las personas están conectadas de forma continua y en diferentes entornos. Las empresas se mueven en entornos que evolucionan incorporando avances tecnológicos día a día. ¿No sientes la necesidad de parar en algún momento? ¿Necesitas dejar de mirar el teléfono por un tiempo?

Encontraremos muchos profesionales que se identifican con entornos en apariencia caóticos –o que realmente lo son-. Donde la multitarea está instalada en sus vidas, los focos de atención son múltiples y la dispersión de la atención puede ser un riesgo en su desempeño. Los procedimientos se complican porque los actores implicados están hiper-conectados.

Sin embargo existe una corriente, cada vez más extendida, que aboga por la simplicidad. No significa desconectar del mundo, no requiere estar aislado. Significa hacer más sencillo todo aquello que nos rodea, trabajar con la premisa de no complicar los procesos y en la medida de lo posible hacer que cada día sea más fácil nuestro desempeño.

Esta es labor de las personas que lideran equipos y que tienen la responsabilidad de que otras personas desarrollen su trabajo de forma satisfactoria y eficaz. Se trata de liderar en entornos conectados y cada vez con un mayor grado de digitalización, lo que puede estar implicando mayor presión, no solo tecnológica. Esta corriente plantea un liderazgo digital que tienda a simplificar todo lo que le rodea, intentando que tanto los procedimientos como la comunicación sean cada vez más sencillos.

Esto no se consigue solo con la implantación de diferentes herramientas tecnologías, que también. Sino con un cambio en el comportamiento, que pasa por asumir de forma radical algunas premisas ya existentes y llevarlas a la práctica junto con el equipo de trabajo.

La transformación digital de las empresas debe desencadenar una simplificación de los procedimientos y de sus comportamientos de comunicación.

Estos son los 8 comportamientos a modificar para alcanzar ese nuevo liderazgo:

  • Credibilidad y competencia. Crear un entorno personal de aprendizaje que facilite al líder la actualización continua de sus conocimientos, ayudando al equipo rápidamente y sin intermediarios. Compartir conocimientos de forma continua.
  • Ilusión. Trasladar al equipo de forma transparente los resultados y avances del trabajo. No ocultar nada.
  • Pasión. Demostrar que se vive de forma intensa el trabajo realizado y no se tiene miedo a mostrar los sentimientos, las emociones que se generan en el grupo.
  • Estilo. Mostrar la forma de ser del líder, sin esconder nada. Ser honesto en todo momento.
  • Comunicación. Comunicar de forma continua, elegir canales oficiales para ello y que sean simples de usar por todo el equipo. Abrir los canales de comunicación a todos los implicados en el proyecto.
  • Curiosidad. No complicar el avance de las ideas que surjan, atándolas a procedimientos de trabajo complicados y burocráticos. Fomentar las ganas de descubrir cosas diferentes, sin desear el control de todo.
  • Humildad. Dejar que el equipo avance sin establecer controles exhaustivos que impidan su desarrollo. Ser humilde y aceptar las buenos ideas de todos.
  • Y por último simplicidad. Hacer todo lo anterior de la forma más directa y efectiva posible, sin crear procesos farragosos e interminables que terminan por minar la ilusión del equipo.

Cualquier empresa que desee iniciar un proceso de transformación digital, deberá iniciar en paralelo una simplificación de sus procedimientos y comportamientos de comunicación, cuestionándose todo lo que esté haciendo en este momento.

“La naturaleza adora la sencillez y la unidad”

Johannes Kepler (Alemania 1571 – 1630, Astrónomo y Matemático)