Preocupa a más de un CEO, Director de Recursos Humanos o Manager, y es sin duda un problema real dentro de la gestión de las personas en las empresas actuales. Ya nadie discute que en estos momentos tenemos tres generaciones conviviendo en el mismo espacio laboral, con sus culturas, valores y vivencias.

“La convivencia de generaciones en una organización la enriquece, si sabemos gestionar la diversidad”


La importancia de esto no es la mera coincidencia de los “Baby Boomers”, la “Generación X” y los “Millennials” o Generación Y, si no más bien la forma en que se está produciendo esta coincidencia. El factor Humano, el factor emocional, toma protagonismo en una sociedad que no es capaz de asimilar los cambios tecnológicos al mismo ritmo al que se producen. Una sociedad globalizada y “mediatizada” por una comunicación rápida y directa, sin intermediarios.
Un mercado laboral donde los “Millennials” aún convivirán al menos 10 años con los más jóvenes de los “Baby Boomers”, tiempo durante el cual se estarán incorporando al mercado laboral los primeros digitales puros o “Generación Z”, añadiendo nuevas formas de pensar, de hacer, de interpretar.

“Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender.”
(Herbert Gerjuoy, Alvin Toffler en El Shock del Futuro, 1970)

Si no se trata pues de una extraña y única coincidencia ¿Qué hace especial este tiempo con respecto a otros ya pasados? Tal vez existan muchos factores que respondan a esta pregunta, pero después de leer e indagar sobre algunos de ellos, se encuentran dos denominadores comunes. (Ver “La tercera ola”, Alvin Toffler, 1980).

  • La gestión de las emociones, un aspecto que toma protagonismo en los nuevos entornos organizativos y que marca los nuevos estilos de liderazgo. Algunos autores hablan de la “Economía de las relaciones”, yo prefiero llamarle la “Economía de las conversaciones”, sobre todo si hablamos de la parte interna de una organización, donde las relaciones de las personas predominan sobre la visión puramente lógica y numérica, de indicadores y cuadros de mando. El “Compromiso”(palabra más bonita que “Engagement”) se puede alcanzar con todas las generaciones a la vez, siempre que seamos capaces de asumir que todo miembro de un equipo tiene sus propias interacciones con el entorno.
 
  • La rapidez de los cambios, la inmediatez de la que nos hemos rodeado. Tal vez asociado a la eclosión de un entorno “viejo” como es Internet, pero ahora, desde 2004, reinterpretado por el ser humano, traducido a su nivel de expresión más básico. No podemos huir de la próxima transformación digital de las empresas y eso afecta a las tres generaciones que ahora conviven, a sus valores, a su forma de concebir las relaciones, entre ellos y con los demás. Gestionar este aspecto es necesario en una organización “Multigeneracional”. 
Diferentes formas de pensar, de entender la vida, conviven en las empresas. Realizar la cohesión de estás generaciones es el reto de toda organización que pretenda sacar lo mejor de cada una de ellas, porque ninguna de ellas tiene en exclusiva el talento, en todas lo encontrarás.
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Hacer que la inmediatez de los “Millennials”, su mente abierta, su todo es posible, cuadre con las normas de los “Baby Boomer” o los plazos de la “Generación X”. Hacer que los entornos digitales invadan las oficinas y las relaciones de sus habitantes, con los prejuicios de los no nacidos en esa cultura.
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Adentrarse en entornos disruptivos, donde es más importante desaprender y compartir, donde los cambios son más un motor que una amenaza. O simplemente hacer que las tres formas de ver la vida se encuentren en un entorno de respeto y colaboración continuo. Combinando lo mejor de cada generación, formula que siempre nos dará la mejor de las soluciones.
 
Para esto será necesario atender a 4 aspectos que nos pueden ayudar desde Recursos Humanos a conseguir ese entorno de respeto “multigeneracional”.
  • Consideración. Nada más sencillo que saber apreciar lo que puede aportar cada generación. Interpretar en que pueden contribuir cada una de ellas, con su forma de ver el negocio, la vida. En definitiva, desarrollar una cultura del reconocimiento mutuo. 
  • Identificación. No darle la espalda a la diversidad que existe y asegurarse que todo el mundo conoce las diferentes perspectivas. Que las diferencias existentes no son barreras, sino más bien puntos de vista que enriquecen el conjunto.
  • Mediación. Disponer de líderes y/o gestores de equipos que sepan equilibrar las necesidades de las diferentes generaciones. Mediando en su “inter-relación”.
  • Adecuación. Todo el mundo de la organización debe ser consciente de que una parte de su trabajo consiste en adaptarse a un entorno multicultural. Que el respeto le enriquece a él y al entorno. Los líderes y/o jefes de equipo serán los primeros en demostrarlo.

Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será a base de conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento».
Alvin Toffler (La tercera ola, 1980 Paza y Janes)

Esta tarea es sin duda un reto para cualquier profesional de los recursos humanos, los “Millennials” representan en España un colectivo de casi 8 millones de mujeres y hombres que de una u otra forma deberán ser atraídos por las empresas, para luego hacer que aporten lo mejor de esa generación allí donde participen, conviviendo con el resto de compañeros. Mirar hacia otro lado será un error muy grave, afrontarlo cuanto antes un paso estratégico que dará ventajas.