Que todo vuelva a ser como antes, solo deseo la vuelta a la monotonía de antaño, sin sobresaltos, sin sorpresas. Trazar desde la mañana un plan que no será cambiado por ninguna fuerza aleatoria ajena a mi voluntad, no pensar cada minuto si el siguiente tendrá el final esperado o simplemente será el final.

No sé cuanto tiempo podré aguantar, empiezan a fallar las fuerzas y ya no recuerdo cuanto tiempo ha pasado desde la última sacudida. Como no sé rezar me limito a esperar que alguien me rescate de entre este amasijo de escombros y hierros retorcidos. Definitivamente no soporto los terremotos.