“No podremos salir del castillo hasta el próximo Halloween”, así rezaba el cartel que me encontré clavado en la puerta del hotel donde debía pasar la noche. Golpee con fuerza la puerta con la aldaba que colgaba en forma de murciélago, sin obtener respuesta.

Miré alrededor, no vi a nadie y las ventanas estaban cerradas, saqué el móvil pero no tenía cobertura. No lo entiendo, sabían que venia, les confirmé las fechas por correo electrónico y anticipé parte de la reserva, debe ser una broma.

La verdad es que ya ni en Rumanía se respeta a los viejos vampiros, todo está invadido por las tradiciones paganas de otros países. Tendré que buscar refugio antes de que amanezca.

(Foto de Pixabay)