¿Qué será lo que le ponía su madre? Aún me tiene intrigado, cada domingo mi amigo entregaba un paquete al cura mientras le susurraba al oído… “Para los pobres, de parte de mi madre”. Con una gran sonrisa lo guardaba bajo llave en el armario de la sacristía, mientras nosotros nos preparábamos para ayudarle en la misa. Al terminar y después de cerrar la iglesia con una pesada llave, el cura desfilaba calle arriba con el paquete bajo el brazo hasta llegar al bar.

Yo me quedaba en la plaza de la iglesia jugando, al cabo de un rato el Mosén salía del bar, pero ya sin el paquete. Bajaba hasta la plaza y se montaba en su Mercedes Benz, enfilando la carretera hasta el domingo siguiente.

Un domingo, sin previo aviso, apareció otro cura para hacer la misa. Mi amigo no le llevó ningún paquete de parte de su madre, parecía que los pobres habían salido de sus miserias. Esa misma semana la guardia civil apresó al dueño del bar.