Nunca se inmuta, impasible, como mirándote por encima del hombro, cuando más la necesitas ella decide pasar de ti, simplemente te abandona. Te deja en la estacada sin más.

En ocasiones ocurren cosas que tienen explicación, si un teléfono no funciona seguramente es por qué no tiene cobertura, o si no te aparece un canal de televisión, por ejemplo, es que necesitas sintonizar las cadenas. Tal vez no tengas agua caliente en la ducha, en ese caso solo necesitas cambiar la botella de butano del calentador.

Confieso que hasta echo de menos mi Olivetti Lettera 32.

No dará ninguna explicación, no hace falta que le des vueltas o que intentes lo que no sabes. Sin más, te verás desnudo, impotente y sin posibilidad de solución alguna. Nunca sabrás porqué: “La hija de puta de la impresora dejará de funcionar cuando ella quiera.”