Su vida se paró detrás de una cortina negra.

Era difícil vivir sin distinguir los colores o sin ver los rostros de las personas que quería. Pero quiso seguir y aferrarse a la vida intentando descubrir otros mundos que tal vez nosotros nunca lleguemos ni a intuir.

Se buscó una aliada: La radio. Ella le acompañó con sus sonidos durante muchos días. El fútbol, su Villarreal CF llenaba las tardes de los domingos, conectándole con nuestro mundo.

Un día quiso descubrir la cortina negra y ver que había al otro lado, tal vez no le gustó y para no perder el compás de su respiración se puso a contar 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10… Y se durmió.

Despuntaba el alba del día 6 de enero. Tres Reyes Magos regresaban cansados después de un largo día de trabajo. Él decidió marchar con ellos, tal vez también sentía el cansancio de una gran vida. Ya no despertó.

Este relato está dedicado a la vida de Joaquin Salas, que falleció el 6 de enero de 2018 a las 6,47 h. Gracias.