“Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será a base de conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento». Alvin Toffler (La tercera ola)

El mercado laboral cambia, las relaciones de sus actores cambian, se comportan de forma diferente. Ya no existe la misma relación entre contratado y contratante, entre empleado y empleador. No solo por el lenguaje que usan, sino también por como lo hacen, por los valores desarrollados en los últimos años entre los jóvenes y los existentes en las empresas. Por los nuevos canales de comunicación. En definitiva, nos estamos situando en un escenario donde diferentes generaciones con puntos de vista vitales y profesional diferentes tendrán que convivir: ¡Eso es Transformación Digital!

En el año 2025 el 75% de la fuerza laboral pertenecerá a los Millennials (Deloitte), tal vez menos en España donde se estima que este grupo lo forman un poco más de 8 millones de jóvenes, de los cuales el 54% tiene estudios de grado superior. Pero las generaciones anteriores aún tienen mucho que decir en el mercado laboral en los próximos años, una mayor esperanza de vida hace que la edad de jubilación tienda a retrasarse de forma necesaria.

La nueva fuerza laboral ha crecido bajo la influencia de los cambios tecnológicos, mostrando un comportamiento vital y profesional diferente, con características difíciles de encajar en las estructuras tradiciones de las empresas actuales.

¿Qué caracteriza a estos nuevos empleados? Las respuestas no son fáciles, pero fijémonos en algunos de los puntos que destacan casi todos los estudios sobre este colectivo. (Agencia mundial OMD)

  • Los Millennials acceden a un mercado laboral precario, por lo que desarrollan una mentalidad de “empleo inestable”, no aspiran a un trabajo para toda la vida. La supuesta fidelidad y estabilidad de las generaciones anteriores se desmorona con esta generación. Por lo que sus objetivos profesionales se plantean a corto plazo, sin importar mucho el final e intentado disfrutar del camino que recorren.
  • Instalados en un mercado laboral cambiante, deciden mejorar de forma continúa sus capacidades y habilidades para cubrir las exigencias de los nuevos puestos de trabajo. Tomando conciencia de que son dueños de su propia carrera profesional y que esta no depende del empleador, que cambiará de forma continua. El 89% de ellos considera importante aprender en el trabajo de forma constante.
  • Confianza, honestidad y transparencia son valores que aunque no predican en su lenguaje presumiendo de ellos, si los aplican de forma directa en su vida. Necesitan confiar en sus jefes y en sus compañeros de equipo, no soportan las mentiras o las expectativas no cumplidas, las verdades a medias o el lenguaje ambiguo.
  • Son flexibles, se han adaptado a una sociedad cambiante, por ese motivo exigen que los demás sean flexibles con ellos, quieren otro comportamiento en el trabajo, más divertido y abierto.
  • Por último, son usuarios activos de las redes sociales y de todo aquello que les permite comunicar y compartir, son los primeros nativos digitales. Cada uno de ellos es en si mismo es un medio de comunicación en potencia, consumiendo y compartiendo información. Usan los medios sociales también para su desarrollo profesional y para buscar proyectos o nuevos empleos. (Pew Research Center)

Después de este pequeño análisis de esa fuerza laboral que ya podemos incorporar a nuestras empresas, surge una duda razonable:

¿Las empresas actuales, la mayoría de ellas con estructuras, valores y comportamientos del siglo pasado, están preparadas para contratar y mantener en sus filas a esta generación?

Para responder a esta pregunta las empresas deberán plantearse el estado de su Transformación Digital y hasta donde son capaces de salir de la zona de confort.

Desde el plano de las persona debemos “Mover las tribus”, las de dentro (empleados, accionistas) y las de fuera (candidatos, clientes, proveedores, administración, etc), para situarlas en el mismo nivel en el que se está situando la sociedad actual.

Tomemos los 5 puntos descritos antes sobre el comportamiento de las nuevas generaciones y desarrollemos puntos de cambio para transformar las empresas, para hacer que inicien su camino hacia la transformación digital.

  1. Cambio en la cultura de la fidelización infinita de los empleados como un objetivo fundamental. No centremos las estrategias de retención en promesas de futuro, no les atrae tanto esas posibilidades, sino más bien en camino, el presente, pero sin renunciar a construir. Centremos los proyectos para que sean atractivos y participativos, no sintamos vértigo por no afianzar ya el futuro. Todo llega si lo haces bien, ya sabes que prima la honestidad y la transparencia, no lo olvides y no falles.
  1. Olvidemos la formación tradicional, implantemos entornos personales de aprendizaje (PLE) y dejemos que los empleados crezcan, no limites el conocimiento, ni la participación (que en todos los casos se debe fomentar). Estarás más cerca de su cultura de aprendizaje continuo y dominio del futuro profesional.
  1. Crea redes corporativas de comunicación, haz que fluya la información y regala la transparencia como complemento de estos sistemas, que en si no son más que meras herramientas. Mal usadas son letales, bien usadas te darán ventaja.
  1. Implanta procesos de “Employer Branding”, no lo dudes, es su entorno natural, conversa con ell@s y acerca tu mundo al suyo antes de que sean contratados.
  1. Ser flexible, eso no quiere decir que todos tengan que trabajar en casa, que las instalaciones estén ellas de futbolines, que regales los cheques comedor o que se permitan 30 minutos de margen en la entrada y/o en la salida. Nada, que si quieres puedes hacer todo eso, pero sobre todo arriesga y confía en la gente. No pretendas mover tu organización con salarios, piensa más bien en un estilo de vida. Te lo devolverán.
  1. Por último… no defraudes, no mientas, no crees falsas expectativas. Sé el primero en dar ejemplo. De lo contrario, hagas lo que hagas, regales lo que regales… te dejaran.

¿Te atreves a cambiar?