“Considera las relaciones humanas, sus conversaciones, como una fuente de energía” @xsalas

La importancia de las conversaciones para el ser humano queda patente en todo momento de su historia, pero cometemos un error en los últimos tiempos, cuando practicamos el arte de la conversación, en la mayoría de las ocasiones, solo lo hacemos para intentar imponer nuestro punto de visto o para hablar de nosotros mismos. En el arte de conversar hay más de descubrir: Eso es escuchar, eso es aprender, así que cuantas más personas conozcas más constructivas serán tus conversaciones.

Mucho de este contenido puede desarrollarse leyendo al profesor de Oxford y escritor Thoedore Zeldin (1933) que en dos de sus obras “Historia íntima de la humanidad” (1995) y “Conversación” (2000), plantea cuestiones tales como que: Aprender de la historia de las emociones del hombre puede ayudar a mejorar su entendimiento y superar el sufrimiento, así como que podemos mejorar nuestra vida simplemente conversando de forma más constructiva con las personas que nos rodean.

Tomado estas teorías como acertadas y más en estos momentos, donde las posibilidades de conexión de las personas son múltiples y de fácil acceso, tenemos desde Recursos Humanos (RRHH) la obligación de ayudar a crear entornos donde las conversaciones pasen a ser fuente de aprendizaje, de transformación, de innovación y sobre todo de mejora.

Insistir en que no hablamos de generar conversaciones que puedan convertirse en controversias o disputas por imponer el punto de vista de unos sobre el de otros. Hablamos de conversar para conocer el pensamiento y la posición de los interlocutores, enriqueciendo así el punto de vista de todos.

Si lo llevamos a la práctica podemos establecer 3 simples motivos, medibles y de fácil implantación, sobre los que asentar la práctica del desarrollo de las conversaciones en las organizaciones. Del establecimiento de redes ágiles, sencillas y activas en las empresas.

Potenciar los Líderes y mentores. Si queremos desarrollar liderazgos abiertos y transformadores, nada más eficaz que disponer de entornos donde las personas con capacidad de desarrollo de liderazgo lo puedan ejercer, haciendo que la prioridad no sea su propio desarrollo, sino la transmisión de habilidades y conocimiento, convirtiéndose en maestros, en mentores. Potenciando así su propio papel de liderazgo.

Potenciar el individuo. La conversación en si misma proporciona protagonismo a todos los que participan en ella. Si disponemos de los canales adecuados para que se produzcan, estaremos dando a los miembros de la organización la posibilidad de sentirse parte de ella, de generar entornos solidarios, de compartir compromisos e intereses relacionados con el trabajo.

Potenciar el compromiso. El concepto anterior se acerca mucho a conceptos clásicos de motivación, no relacionados para nada con la recompensa económica, sino más bien con el sentimiento de utilidad. Hacer que las personas tomen conciencia de la importancia de su labor dentro de la empresa, que forman parte de un todo que tiene sentido, no como parte aislada, sino como suma de todos los esfuerzos. En definitiva como suma de todas las conversaciones.

Hablamos de culturas abiertas y colaborativas, de transparencia y participación ¿Se puede hacer en tu empresa?