Se quedaron discutiendo dónde pondrían el sofá en aquel inmenso salón, de aquella inmensa casa, mientras yo jugaba en el inmenso jardín. Luego discutirían donde poner la tele. Mis padres siempre habían soñado con tener una gran casa a las afueras de la ciudad. Yo detestaba todo aquello, lejos de mis amigos, lejos de todas partes; en medio de la nada que solo ellos entendían.

Pero yo lo tenía todo planeado, mi perro me ayudaría a escapar de aquella cárcel gigante, donde no podría vivir.

Así que me dispuse a prepararlo todo, y mientras esperé que Buddy dejase de ser un cachorro, pasaron los mejores años de mi vida.