Una innovación constante en algunos sectores, un mercado laboral inestable, sumado a la rapidez con la que esta sociedad ha decidido devorar los acontecimientos. Hace que en ocasiones sea mejor pensar en realizar cambios profesionales y personales, que empeñarse en continuar haciendo lo mismo. Porque con mucha probabilidad estaremos ofreciendo nuestro mejor producto, pero que ya nadie aprecia.

Hace unos años la solución que nos “vendieron”, para afrontar esta situación, fue la de “Reinventarse”. Que desde el punto de vista de quien no lo tenía que hacer, era una fórmula infalible. Sin duda una posibilidad de cambiar, de plantear nuevos horizontes y diferentes metas. Como si fuésemos tan libres como para dejar atrás de un plumazo todo lo que hemos construido hasta ese momento.

Al lado del concepto de “reinventarse” surge otro con el mismo fin pero que intenta no partir de cero, marcando puntos de anclaje solidos desde los que tomar impulso para ese viaje de cambio: “Evolucionar-se”.

“Evolucionar-se: Marca puntos de anclaje para tomar impulso y cambiar.”

¿Por qué “Evolucionar-se”?

Lo cierto es que la diferencia entre “Evolucionar-se” y “Reinventarse” puede ser muy sutil, tan solo un matriz, pero en todo caso importante. No es lo mismo enfrentarse a un proceso de cambio profesional pensando que debes “dejar” atrás mucho de lo conseguido hasta ese momento para enfrentarte a un nuevo reto, que pensar que puedes usar parte de tus vivencias, de tus experiencias para evolucionar y crear un nuevo futuro profesional.

Los puntos de anclaje.

Este viaje no debe realizarse sin más, para asegurar el éxito necesitas unos puntos donde enganchar tus cuerdas y desde allí dar el salto, lo llamamos puntos de anclaje y son los siguientes.

FLEXIBILIDAD.

“Parar, observar, aprender y lanzar nuevos retos”.

Cualidad indispensable, necesaria y no prescindible. Nada podrá iniciarse si no eres capaz de pensar de otra forma y en otras cosas. Observar, aprender, lanzar nuevos retos y ser capaz de interpretar la realidad de otra forma.

No dar por sentado que lo que sabes es suficiente, que tu punto de vista es el único válido, que no necesitas aventurarte por más caminos que los ya transitados.

Iniciar el proceso significa aceptar que hay mucho más por descubrir que todo lo que hayas podido aprender hasta ese momento, aunque tengas 20 años de experiencia.

LUCIDEZ.

Claro en el razonamiento, en las expresiones y en el estilo. Necesitas construir un objetivo claro, pero no hagas listas maravillosas, ni largas evaluaciones de pros y contras, o grandes planes de negocio.

No te compliques la vida. Toma todas tus habilidades y competencias aprendidas durante el recorrido de te ha dado tu experiencia, que las reconozcas, que las pongas en positivo y que sobre ellas inicies el proceso de construcción de tu nuevo futuro profesional. Así de sencillo y de complicado.

¿Qué como se hace esto? Pues cambiando el orden en el que normalmente nos hacemos las preguntas clave en estos casos. En lugar de preguntarte: ¿Qué sabes hacer? Pregúntate ¿Cómo lo sabes hacer?

El truco está en no hacer de nuevo lo que hacías hasta ese momento ¡Quieres cambiar, no! Así que tus puntos fuertes estarán en tus cualidades, habilidades y competencias, en tu saber hacer, en el cómo lo haces más que en el que haces. Al menos para empezar.

HUMILDAD.

La humildad te proporcionará la serenidad suficiente para seguir aprendiendo.”

 Una cualidad muy acertada para emprender un nuevo camino. Es posible que nos digan que nos irá mejor desarrollando nuestra ambición, mostrando nuestros deseos ardientes por alcanzar nuestro objetivo… Pues no. Esta opción tal vez te lleve de una forma más rápida y por un camino más corto, pero solo es una apariencia, es posible que termines dando con tus huesos en una cuneta.

La humildad te proporcionará la serenidad suficiente para seguir aprendiendo, sin sentirte agredido por aquellos que dicen saber más, te permitirá compartir lo que sabes y aprender mientras recorres el camino, haciendo de ti una mejor persona.

Todo ello hará que dejes buenos recuerdos en aquellos que conozcas en tu nueva andadura, sembrar buenos recuerdos te permitirá mejorar tu futuro y alcanzar tu meta.

VALOR.

Encontrarás muchos obstáculos en tu recorrido, lógico, pero sobre todo dos: Miedo y Opinión. Vemos a combatirlos antes de colgarnos la mochila en la espalda y que ocupen parte del espacio, con el peso añadido que tienen.

Miedo a TODO, si a todo, a fracasar, a tomar el camino equivocado, a no poder ganarte la vida, a defraudar, a no ser capaz, a que fallen las fuerzas, a que… a que… y así hasta el infinito. Deja todo de lado, duerme las horas necesarias (al menos 7 diarias), haz deporte y cuídate físicamente, cuida tu imagen y establece relaciones continuas con tu entorno, te darás cuenta que el mundo sigue su curso y que tú no lo paras hagas lo que hagas, que puedes continuar, que no pasa nada, que el mundo no está PENDIENTE DE TI en todo momento. Solo siendo agradecido por lo que estés viviendo cada día, será suficiente para cargar tu depósito de combustible.

Opinión de nadie. Esto es lo más sencillo de todo. Deberás pasar de las opiniones de todos aquellos que no sean positivos. Es posible que solo llegues a oír a aquellos que te previenen de los peligros, de las amenazas, de los riesgos. No hagas caso, debes aprender a perseverar en tu proyecto y está será la mejor forma de cultivar tu confianza.

Por cierto esto no tiene EDAD ¿Te atreves a cambiar?

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