Deberías ver las rozaduras de mis talones, los tengo en carne viva, ya te dije que no era una buena idea hacer el camino de Santiago de una vez y sin entrenar. Mañana me quedo en el hotel y no continuo ¡Abandono! Te lo digo muy en serio.

Me da igual llegar al final, esto no es más que un montaje para que la gente se deje el dinero, pensando que si termina encontrará no se qué estado de felicidad y agradecimiento. Yo puedo meditar donde me de la gana, no necesito hacer veinticinco kilómetros cada día para encontrarme. Como mucho puedo terminar perdiéndome por estos montes.

Esta bien Santiago, ponte la tirita que te he dado y continuemos, no protestes tanto porque todo esto fue idea tuya. Te dije mil veces que te quedaras en Jerusalén, que las cosas habían cambiado mucho desde que viniste por primera vez.