Prefiero las ratas. Puede parecer asqueroso si te paras a pensar, pero cuando llevas siete días sin comer nada, no te planteas si es repugnante o no, simplemente quieres sobrevivir.

Aunque la verdad, debo reconocer que la carne humana no está mal del todo, escasea y eso la hace para algunos más deseada. Sin ir más lejos, el otro día mi compañero de celda me ofreció un buen pedazo. La rechacé, recordaba con nostalgia al último enfermero que tuvimos.