Dulce siempre firmaba sus correos electrónicos con la frase “Un saludo, se feliz”, parecía una muletilla. Pero no lo era para ella, siempre la escribía pensando en su significado y sus consecuencias. En una ocasión, un compañero, en respuesta a uno de sus correos añadió un comentario al respecto de su despedida: “Aquí se viene a trabajar, la diversión la buscas después”. Dulce leyó varias veces el comentario de su compañero y pensó en él, no tenía dudas: Tampoco era feliz fuera del trabajo.” (Texto de la novela Dulce Crisis. Edt. Sargantana 2016)

Ese estado de ánimo que perseguimos todos los humanos, la felicidad, parece estar vetado en el entorno profesional y solo es alcanzable en el ámbito personal. Pero un razonamiento simple puede cambiar esa perspectiva: Si el ser humano busca por naturaleza la felicidad de forma general y en todos los momentos de su vida, entonces ¿Por qué no buscarla en el trabajo?

Cuando Henry Ford en 1903 fundó Ford Motor Company e implantó la producción en serie: ¿Pensó en la felicidad de sus empleados o en la producción masiva de su Ford T? Han pasado años desde ese acontecimiento y hemos evolucionado mucho en los formatos de gestión y liderazgo de empresa, sin embargo, no ha sido hasta estos últimos años cuando nos hemos preguntado de forma general por si conseguir la felicidad o un estado de ánimo similar en el trabajo nos hará más productivos, mas eficaces, más eficientes… ¡¡Pues pongamos música!! ¿No?

Seamos realistas, solo existe una forma de conseguir algo similar a la felicidad en una empresa y pasa por:

Conseguir un estado de satisfacción que englobe el trabajo que haces, la forma de hacerlo y los resultados que obtienes.

Muchas empresas y sus líderes pueden hacer más de lo que hacen por conseguir ese clima, es más, lo normal es que algunos con sus actuaciones y decisiones solo procuren lo contrario: Reprimir, amenazar y controlar. Destruyendo así cualquier posibilidad de generar un buen ambiente entre los suyos.

Si se dedica parte del tiempo a intentar hacer felices a los demás, conseguirás lo que te propongas. Incluidos resultados. Y no se trata de hacer posible que se cumplan todos los deseos que tengamos, es mucho más simple.

Dejar que las personas que forman un equipo tengan una conversación fluida y honesta, con toda la información necesaria, siendo conscientes de cuál es su trabajo y como este contribuye a la consecución de los objetivos generales.

Con estos nuevos mimbres ¿Qué pueden hacer los de Recursos Humanos? Cómo se puede ayudar desde un área de la empresa que hasta estos momentos ha tenido más protagonismo en la gestión administrativa de las personas, que en la gestión humana de las mismas.

Solo tenemos que fijarnos en lo que ha ocurrido en otras áreas de la empresa, donde se puso como centro al cliente y se aprendió a generar valor -evolución de los departamentos de marketing-, pasando de esta forma a ser una parte estratégica del resultado final.

Reconozcamos una cosa, no somos el centro. Estamos al servicio del mayor potencial que en estos momentos tiene cualquier empresa: Sus empleados.

Y lo primero es dar en la clave justa que consiste en ESCUCHAR y luego ACTUAR, pero solo en ese orden. Llevamos años haciendo las cosas al revés: Actuar y luego si sobra tiempo escuchar.

Lo segundo es acompañarlas en el desarrollo de las competencias que les permitirán mejorar para alcanzar ese estado de satisfacción personal.

Excelencia, Innovación, Diversión, Aprendizaje y Pasión

El trabajo de Recursos Humanos debe centrarse en ayudar a las personas para:

  • Buscar, afrontar y dirigir su propia transformación.
  • Crear un ambiente divertido, no está prohibido sonreír.
  • Apostar por la curiosidad y la búsqueda de nuevas experiencias.
  • Fomentar el aprendizaje continuo usando todos los medios necesarios. Aprender tu hace crecer.
  • Crear un ambiente donde compartir la información y el conocimiento sea un hábito. No guardes nada en el cajón.
  • Ser honesto en todas las relaciones y en todas las direcciones, no crees falsas expectativas.
  • Crear equipos positivos, con espíritu familiar, abiertos a participar.
  • Fomentar la pasión y la humildad.

Es necesario que desde Recursos Humanos hagamos saltar por los aires los hábitos heredados de las antiguas empresas, sirvieron en el siglo pasado y fueron clave en el desarrollo de esa época, pero están obsoletos en este momento:

  1. Dejemos de lado todos los procesos, sistemas y tareas que se pueden automatizar y centremos los esfuerzos en las tareas propias de las relaciones personales: Captación, incorporación, desarrollo y evolución. Los momentos de la verdad del empleado.
  2. Desarrollemos la cultura necesaria para poder convertir las conversaciones de nuestra organización en fuente de energía para mejorar, avanzar e innovar
  3. Ayudemos a desarrollar las competencias humanas y habilidades sociales necesarias en nuestros equipos para hacer que cada vez sean más importes para alcanzar las metas.
  4. Construyamos entornos personales de aprendizaje para cada uno de nuestros miembros de la organización, con la filosofía de compartir y crecer cómo comunidad.
  5. Identifiquemos a nuestras tribus y haciendo saltar los frenos de la cultura del siglo XX, pensemos que ellas y sus líderes son la clave de nuestro futuro.

“Dulce intentaba ser feliz todos los días, con pequeños detalles en su casa o en el trabajo. Pero sobre todo intentaba que las personas de su entorno lo fuesen, aunque solo fuese despidiendo sus correos electrónicos con un simple: Se feliz”.  (Texto de la novela Dulce Crisis. Edt. Sargantana 2016)

 ¡Te atreves a empezar!