Los dejaremos entrar, el albergue está lleno, pero podemos poner colchones en los pasillos, son jóvenes y no tienen problemas. Luego ya veremos como hacemos para el desayuno. Lo importante es que nadie se quede al raso esta noche, la predicción del tiempo da lluvia y las temperaturas bajarán mucho.”

Un romántico, eso es lo que era mi padre. No pensaba que no se podía vivir de los agradecimientos de la gente, de los abrazos, de los regalos improvisados que le entregaban, y que él guardaba como oro en paño en un mueble destartalado que recibía a los viajeros en el pequeño hall, todos ellos inútiles.

Al final tuvo que vender el negocio y eso le mató. Bueno y que se quedará el albergue una multinacional que levantó, según sus palabras, un hotel para ricos.

La verdad es que las vistas desde el ático son espectaculares.