El próximo 20 de septiembre participaré, en El Círculo de Bellas Artes de Madrid, en el  congreso sobre tendencias, innovación y gestión del talento en Recursos Humanos en la era digital: HR Innovation Summit 2018. Lo haré como invitado en calidad de Partner de Laycos (Red Social Corporativa) y acompañado de grandes profesionales como son Encarna Maroño (Directora Organización y soluciones en Adecco), Aitor Rueda (Director de RRHH de Pernod Ricard), Idoia De Paz (Directora de Consultoría RRHH y Transformación de Deolitte) y Lucía Marquez de la Plata (Directora de Proyectos en Okapia Tools).

Nuestra mesa tratará el tema “Brand Lovers, Brand Ambassadors: Que no se apague la llama”, algo así como conseguir que tus empleados se conviertan en tus mejores embajadores, que se sientan orgullosos de trabajar en la empresa y que piensen que el compromiso es algo importante en el desarrollo de su trabajo.

Un objetivo que debería estar claro para cualquier organización del siglo XXI. Se trata de un reto importante que requiere el convencimiento, la creencia de que se puede conseguir. De lo contrario, no merece la pena intentarlo.

“Los auténticos embajadores de tu marca los tienes dentro: Son tus empleados”

En primer lugar, hay que señalar que esto no tiene nada que ver con la “retención de talento”, que tal vez tenga alguna relación colateral, pero que retener el talento, si es posible, no significa identidad con la marca y compromiso.

“La retención del talento, si es posible, no asegura empleados comprometidos”

En segundo lugar, que seguimos introduciendo conceptos de marketing en la gestión de las personas dentro de la empresa, lo que es una realidad en la empresa moderna. Definimos “Brand lovers” como aquellos clientes emocionalmente vinculados a la marca, pero aquí hablamos de empleados…

“Empleados comprometidos emocionalmente con la marca”

O los “Brand Embassador”, concepto de marketing de los años 60 del siglo pasado y que identifica a personas externas a la empresa, con cierta credibilidad, reconocimiento, confianza y prestigio, que dan visibilidad a la marca. Si lo trasladamos al interior de la organización ¿Quién puede ser mejor embajador que el propio empleado?

“El mejor embajador de tu empresa… tu propio empleado”

Intentemos desgranar de que forma podemos aproximarnos a esta situación, qué podemos hacer desde Recursos Humanos y desde otras partes de la empresa, qué acciones concretas necesitamos implantar y, por último, qué factores influyen para conseguir este envidiable objetivo: Que no se apague la llama.

Paso 1: La calidad de tus procesos de selección marcan el nivel de compromiso que deseas.

Si quieres talento en tu empresa, pon talento a trabajar en tus procesos de selección. Si tus procesos de selección son siempre situaciones de estrés que se deben resolver lo antes posible, terminarás por aceptar lo que sea.

Los procesos de selección deben ser en la empresa motivo de celebración, un punto positivo en la vida cotidiana. Vamos a tener un nuevo compañero/a y eso siempre es bueno, y más si nos puede hacer mejores.

Si trabajas con tus candidatos como lo haces con tus clientes, ellos verán tu compromiso, te tomarán en serio.

¡Estás empezando bien! Ánimo.

Paso 2: No abandones al candidato en la maquina del café.

No es broma, suele ocurrir. Al menos préstale unas monedas, con los nervios igual no se acordó de ponerse algunas en el bolsillo.

Ahora lo llamamos “OnBoarding”, no importa en nombre, lo que importa es que todas las personas que van a rodear al nuevo empleado estén comprometidas para que su llegada sea lo más enriquecedora posible. Nombra a una persona que le guie ¿Por cuento tiempo? El que sea necesario, cada minuto de atención en los primeros días puede equivaler a muchos meses de estancia.

Piensa por un momento ¿Cómo tratarías a un nuevo cliente que te visita por primera vez?

Paso 3: Esto no es solo de Recursos Humanos. Dar ejemplo.

Cómo pretendas que esto se convierta una labor encomiable de los de recursos humanos, lo llevas claro. O implicas a todos en el desarrollo de las personas o en poco tiempo será una tarea residual sin la menor repercusión para la organización.

Los primeros los líderes, los managers o como les llamen en tu empresa, ellos dan ejemplo de implicación, de compromiso y de seguimiento. Y piden con ese ejemplo a su equipo que lo haga.

¡No pidas a los demás lo que no estás dispuesto a ofrecer!

Paso 4: Mantén el nivel, no defraudes.  

¿Desarrollaste una propuesta de valor para el empleado? ¡Pues cumple!

No se te ocurra levantar falsas expectativas en tus equipos, mantener la llama es estar consiguiendo combustible de forma continua para que no se interrumpa. El calor lo proporciona la organización, y tiene varias formas de conseguirlo:

  1. La formación constante y libre del empleado.
  2. La comunicación abierta, trasparente y honesta en todos los niveles. Redes sociales corporativas.
  3. El reconocimiento del trabajo realizado por todos.
  4. El lugar de trabajo.
  5. La gestión de los momentos de la verdad del empleado.
  6. Y la exigencia constante y continua, a todos, en el buen desempeño de sus funciones.

Paso 5 y último: ¡Celébralo demonios! Sonríe.

No pienses que la empresa es un lugar serio donde solo podemos mostrarnos de forma lógica, sin sentimientos, sin emociones.

Si piensas así eres un aburrido… ¡Saca tus emociones a pasar todos los días! Te sentará bien.

¿Parece complicado? No creo, inténtalo y luego responde a la pregunta.

¡Nos vemos el día 20 en Madrid en el #HRSummit2018!  

Aquí puedes apuntarte al congreso https://www.hrinnovationsummit.com/entradas/ 

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