Conforme se acercaba un poquito más al borde del barranco donde se escondía el sueño de su vida, empezaron a temblar sus piernas. Estaba a un paso de ser libre, pero le asaltan mil dudas: ¿Seré capaz?

De repente notó un contacto en la espalda y cuando quiso reaccionar ya estaba en el vacío. No pudo hacer nada, así que abrió las alas y empezó a batirlas como si le fuese la vida en ello.

Siempre soñó con volar. Como sus padres. Ahora tenía un largo camino por delante, huir del gélido invierno.