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Descansar en tiempos revueltos

Un título muy similar al nombre de una serie de televisión[1] en España (Amar en tiempos revueltos), que se hizo famosa en 2005 y cuyo hilo argumental nos conduce por un país en dificultades, donde cualquier cosa, incluso amar se convierte en un problema. Por suerte estamos lejos de esa situación, aunque moviéndonos en el terreno de la ficción, casi podemos observar a nuestro alrededor tantos factores de inestabilidad que hacen imposible estar seguros de lo que ocurrirá dentro de un mes.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el bienestar personal se alcanza básicamente con 3 factores: dieta equilibrada, ejercicio físico y disfrutando de un sueño reparador (7 horas en los adultos y entre 10 y 12 en niños y niñas en edad escolar). Por norma general, cuando descansamos la presión sanguínea disminuye, el sistema inmune se fortalece, la memoria mejora y se recupera la energía.

Desde 1995, año en el que nace el navegador “Internet Explorer”, hasta este mes de agosto de 2022, momento en el que dejará de existir; la sociedad ha evolucionado de un contexto de relaciones laborales basadas más en la presencia y el contacto físico, a un entorno dominado por la sociedad de la información. Nos encontramos con «un nuevo modelo de organización industrial, cultural y social caracterizado por el acercamiento de las personas a la información a través de las nuevas tecnologías de la información»[2].

El desarrollo tecnológico experimentado en los últimos años y su introducción en todas las capas de la sociedad hacen casi imposible estar desconectado, no importa si el entorno es personal, familiar o profesional, todo está al alcance de la mano. Este cambio en nuestros hábitos de comunicación y conexión con el entorno hacen que cada vez sea más difícil eludir la interacción casi continua. Puede tener esto muchas ventajas desde el punto de vista de la eficiencia y la democratización de la información, pero genera problemas paralelos: la imposibilidad de desconectar, si no somos conscientes de la necesidad de hacerlo.

En estos tiempos revueltos se hace más que necesario, yo diría que imprescindible planificar periodos de descanso, que coincidan o no con los periodos habituales de vacaciones, pero que nos sirvan para poner un filtro entre nosotros y el bombardeo continuo de acontecimientos, que se inician de forma explosiva, global, se extienden en el tiempo (lo que interesa a los medios o a los dirigentes), y se olvidan con la sensación de no estar resueltos, aunque si normalizados.

Todo lo ocurrido de forma imprevisible en un mundo inestable y conectado, repercute de forma directa en el ámbito profesional, en el ecosistema laboral de cada país. Igual que hemos visto el fenómeno de la “gran dimisión” en EE.UU., con mucha menos incidencia en Europa. Hemos vivido la irrupción del teletrabajo, como consecuencia de la pandemia. O veremos como la guerra, la falta de gas y las restricciones impuestas por los países para fomentar el ahorro, volverán a poner este invierno el teletrabajo en primera plana. 

Las empresas deberían tener como parte de su hoja de ruta en el desarrollo de la “experiencia del empleado” la posibilidad de brindar tiempos de descanso en los que nada ni nadie del ecosistema pudiese arrebatar un solo minuto de ese tiempo. Como no, respetando la necesaria desconexión al terminar cada jornada de trabajo.

“No envíes un correo electrónico fuera del horario de trabajo, pensando que no esperas respuesta, el que lo recibe no sabe tus intenciones. Hazlo dentro del tiempo de trabajo normal, el mensaje será más claro.”

Aún deberíamos ir un poco más allá. Toda persona vinculada a un proyecto debería disponer de un tiempo semanal que le permitiese salir por unas horas de ese entorno y dedicarse a aquello que le hiciese más cercano a sus valores e intereses personales. Desconectar, no puede convertirse en el privilegio de unos pocos, debe ser un derecho de todos/as. En un mundo hiperconectado tendrá que estar normalizar ese tiempo y los medios para poder hacerlo. ¡Felices vacaciones!


[1] Amar en tiempos revueltos es una serie de televisión española ambientada en la guerra civil española y los primeros años del franquismo. Producida por Diagonal TV para Televisión Española. Empezó a emitirse diariamente desde el 26 de septiembre de 2005 y durante siete años permaneció en emisión hasta el 15 de noviembre de 2012.

[2] H. Campuzano, 2000, 66.

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